miércoles, 22 de junio de 2011

DEL DESCONTENTO SOCIAL A LA CRISIS POLÍTICA: UNA POSIBLE SOLUCIÓN

F. Duque Ph.D.
Cientísta Político
Puerto Montt, Junio 2011

I. Descontento Social

            Según las opiniones y observaciones de muchos analistas, el nivel de descontento social en el planeta en la segunda década del siglo 21, ha subido a niveles altísimos. Niveles parecidos a los que existieron en los primeros años del siglo 20. A comienzos del siglo pasado, este masivo fenómeno de insatisfacción y descontento social, fue magistralmente analizado por Sigmund Freud  en su tratado titulado “Civilización y descontento”.  Detrás de este masivo descontento, al parecer estaban las enormes desigualdades e injusticias socioeconómicas, provocadas por un mundo donde un grupo de imperios capitalistas se disputaban la explotación desenfrenada del planeta. Esta explotación y sus enormes desbalances macroeconómicos y financieros produjeron una gigantesca crisis financiera. A su vez esta crisis produjo un fenómeno de deprivación relativa generalizado. Toda esta injusticia y corrupción global, naturalmente preparó el terreno para la descomunal matanza que se desencadenó durante la primera guerra mundial y luego en  las revoluciones sociales que posteriormente envolvieron al plantea[1].  Freud concluía su magistral análisis señalando que  el descontento de los jóvenes, era una de las causas principales de las guerras globales y las revoluciones sociales.


            Es evidente que a comienzos de la segunda década del siglo 21, se repite un fenómeno parecido al malestar social experimentado por el mundo entre 1905 y 1914 y posteriormente entre 1929 y 1939. Nuevamente se da una altísima concentración de la riqueza en algunas áreas del planeta (primer mundo) y una altísima concentración de la pobreza en áreas subdesarrolladas (tercer mundo). Similarmente, dentro de cada país, se da un fenómeno parecido. Una pequeñísima minoría de la población (la elite económica) acumula la inmensa mayoría del producto interno bruto y de la riqueza nacional. Simultáneamente, la inmensa mayoría de la población sobrevive con desempleo crónico, necesidades extremas y muchos mueren de hambre cada día.  La inmensa mayoría de la población, especialmente los jóvenes, descubre con horror, que no hay futuro y que cada día será peor.  Una vez más el espectro de la injusticia se ha apoderado del planeta y la “barbarie de la razón” destruye las esperanzas de la mayoría de la humanidad.
            En ambos periodos, comienzos del siglo 20 y comienzos del siglo 21; al parecer, la causa principal que ha creado la enorme injustica social ha sido la barbarie de la razón, es decir el reemplazo de la ética y la moral por el lucro y la ética del mercado y la aplicación ciega y dogmática de principios y teorías propios de la ideología liberal. A comienzos del siglo 20, el desenfreno ideológico liberal se caracterizó por prácticas sociales y morales, retrógradas propias del liberalismo manchesteriano.  Este se caracterizó por la muerte de principios éticos fundamentales, la búsqueda desenfrenada de del lucro y una explotación despiadada de hombres mujeres y niños.  La literatura mundial está llena de libros que narran los horrores que debió sufrir la inmensa mayoría de la humanidad. El inmoral desenfreno capitalista  también creó una nueva escuela de pensamiento filosófico y así nació el socialismo científico, tanto en su vertiente socialdemócrata como en su vertiente leninista. El mundo eventualmente reaccionó ante la descabellada y brutal  implementación del dogma liberal. La revolución soviética sepultó violentamente el liberalismo en Rusia a partir de 1918. Por su parte en los Estados Unidos, la social democracia de Roosevelt creó pacíficamente el estado de bienestar a partir de 1933. En Europa el liberalismo fue eliminado por revoluciones fascistas en algunos países y por regímenes socialdemócratas en otros. Simultáneamente también se produjeron enormes turbulencias y cambios sociales en Asia, África y América Latina.
            La segunda guerra mundial y los años de la posguerra, terminaron por sepultar los pocos vestigios que aún sobrevivían del liberalismo manchesteriano. No obstante, a mediados de la década de los años 70 en los Estados Unidos, el liberalismo comenzó a levantar cabeza nuevamente   durante la presidencia de Richard Nixon. Esta tendencia se acentúo aún más durante la presidencia de Reagan en Estados Unidos y de Tatcher en Gran Bretaña en los años 80. El liberalismo manchesteriano se modernizó y ahora sus teorías y principios se convirtieron en fórmulas matemáticas. Este neoliberalismo en forma gradual y sostenida, volvió a conquistar al mundo. Su gran victoria fue a comienzos de los años 90 con la caída de la Unión Soviética y de los socialismos reales en la Europa del este. Para fines del siglo 20 el capitalismo reinaba supremo en casi todos los rincones del planeta fue entonces cuando, triunfalmente se declaró por sus ideólogos que la evolución política y económica del ser humano, había llegado a su fin.  El siglo 20 terminó con el fin de la historia.
            Pero al mismo tiempo que ocurrían estos sucesos, las crisis económicas, manejables hasta esa fecha, saltaron a otro nivel. El primer gran terremoto económico se dio precisamente a fines de los años 90, con la llamada crisis asiática. Aquí, del capital occidental, de tipo golondrina, decidió buscar mayores lucros en otros lados y con esto arruinó gran parte de Asia. El cataclismo volvió a repetirse con mucha mayor intensidad el año 2007. Aquí, banqueros corruptos occidentales, otorgaron créditos de vivienda a gente que no podía pagarlos y luego transformaron dichas deudas en papeles bursátiles que descaradamente vendieron al resto del mundo. A causa de esta mayúscula estafa, los bancos occidentales colapsaron. No obstante, banqueros corruptos convencieron a gobiernos igualmente corruptos que las fortunas bancarias y financieras debían ser protegidas por todos los contribuyentes. Aquí se dio un ejemplo magistral de que en el capitalismo corrupto, los beneficios se privatizan y las pérdidas se socializan. Mientras los banqueros volvían a pagarse sueldos multimillonarios, los pobres perdían sus viviendas. Las réplicas de este mega sismo, aún continúan hoy en día y se teme un nuevo mega terremoto financiero que podría afectar a todo el planeta en fecha próxima. Es decir, se teme una catástrofe parecida a la que hundió al mundo en 1929. La crisis económica  ha producido un  gigantesco malestar social y un descontento generalizado, particularmente entre la población joven del planeta. La injusticia social, el desempleo,  la realización de que no hay futuro  y que el pasado fue mejor, está produciendo un malestar muy parecido al que observó Freud a principios del siglo20. Se argumenta que la drástica subida de los precios del combustible y de los alimentos a finales del 2010 ha sido el factor catalítico detonante de protestas, marchas y revoluciones a nivel planetario. La revolución social se inició en el norte de África y ahora a envuelto a todo el medio oriente. Este descontento generalizado ha saltado al sur de Europa y ya hay confrontaciones en Grecia, España y Portugal. Aquí en Chile el descontento social se hizo evidente en las marchas contra el proyecto eléctrico de Barrancones, posteriormente contra Hidroaysén y en estos días contra el lucro desenfrenado en la educación secundaria y universitaria, como así también contra el lucro delincuente que se ha producido en grandes tiendas comerciales. Chile parece ser el único país del mundo donde la usura está legalizada y legitimada.  El crédito bancario de consumo en ocasiones llega a sobre el 50% de interés anual.
II.  Una probable solución
            Hoy día grandes  regiones del planeta se encuentran en una aguda crisis económica. Los Estados Unidos, Japón, gran parte de Europa, el mundo árabe, Asia central y gran parte de África, no logran resolver sus graves problemas económicos y sociales. Otros países del planeta como los tigres asiáticos, India y particularmente China, tienen economías sanas, vigorosas y pujantes. También existe vitalidad económica en Rusia, Sudáfrica y América Latina. En otras palabras, una parte del mundo tiene altas tasas de crecimiento socioeconómico y han logrado acumular enormes cantidades de divisas, oro y otras reservas internacionales. La otra parte del mundo, la que está en crisis, sufre estancamiento, deflación, gigantescas deudas públicas e insostenibles déficits fiscales.
            Fenómenos similares se produjeron después de la segunda guerra mundial. Una parte del mundo, Estados Unidos, Canadá, Australia y América Latina tenían economías sanas y grandes reservas de divisas. Mientras que Europa, Japón y el resto de Asia se debatían en la miseria y la destrucción. La brillante solución a este desbalance planetario, la dio el plan Marshall para Europa y el plan asiático para Japón y el resto de países asiáticos aliados de los Estados Unidos.  Esta fue naturalmente, una solución keynesiana para aliviar los desequilibrios macroeconómicos.
            En  la conferencia de Bretton Woods en 1944, Keynes señaló con toda claridad, que un sistema de tasas de cambio fijo no era sustentable, y no podría sobrevivir por mucho tiempo sin un mecanismo automático que lo equilibrara. Este mecanismo debía tratar los excedentes comerciales sistémicos y los déficits comerciales sistémicos como los dos lados de una misma moneda problemática. La recomendación de Keynes se hacía para tratar y curar el efecto desestabilizador del sistema de déficits y excedentes. El mundo requería de un mecanismo que equilibrase el sistema y esto se lograba con la automática transferencia de excedentes de los países excedentarios hacia los países deficitarios. En resumen, el mundo necesitaba de un mecanismo de reciclaje de excedentes.  (Surplus Recycling Mecanism)[2].
            Esto fue precisamente lo que hizo Estados Unidos con las políticas del nuevo trato del presidente Roosevelt primero y luego el presidente Truman. Estas políticas contribuyeron poderosamente al salvataje de la economía planetaria al ayudar a levantarse tanto a Europa como a Asia. Algo similar se necesita hoy día. En Europa, Alemania es un problema para este continente de la misma forma como lo es Grecia, Islandia, Irlanda, Portugal, España e Italia. Esto es porque los excedentes alemanes sistemáticos, tienen la capacidad para minar las bases de la divisa común, el euro. Esta moneda es una divisa de cambio fijo y es así como el modelo de desarrollo alemán está debilitando la euro zona, de la misma forma como lo hace la indisciplina y déficits crónicos de los países de la periferia europea. En otras palabras, la tozudez y la inflexibilidad de Alemania, es tan responsable del problema como la actitud descuidada y derrochadora de irlandeses, portugueses, españoles, italianos, islandeses y griegos.
            La eurozona no puede sobrevivir sin un mecanismo de reciclaje de excedentes. Este mecanismo debería canalizar los excedentes alemanes para que los países con déficit, utilicen estos excedentes en forma eficaz y productiva. La mejor manera de hacerlo es a través de la creación y desarrollo de grandes empresas públicas que den trabajo abundante y bien remunerado a los millones de cesantes que actualmente vegetan en Europa. Con trabajo bien remunerado y seguro, se revive la demanda y el consumo y con esto naturalmente,  se reactiva toda la economía europea.  El subsecuente acelerado proceso de desarrollo a su vez serviría para eventualmente y a largo plazo devolver el capital y sus interesas a Alemania.[3]
            Esta  probable solución, tiene la potencialidad de cambiar radicalmente, la agenda política y económica de Europa. Este nuevo plan Marshall europeo sería una alternativa al dogmatismo y la incapacidad mental para encarar las causas profundas que afectan al euro. Es necesario reconocer de una vez por todas que la crisis de la deuda de los países afectados es sólo un síntoma y no la causa de la cadena de fracasos que amenaza la existencia misma de la eurozona.
            Naturalmente que la misma idea debería aplicarse a los gigantescos excedentes de China.  Ese país, con visión y liderazgo mundial, ha manifestado que piensa crear un mecanismo supranacional para reciclar sus excedentes. Esta propuesta china, fue la respuesta contundente a la insistencia del secretario del tesoro estadounidense, que proponía que los desequilibrios globales fueran resueltos simplemente son ajustes a las tasas de cambio.
            Es preciso señalar finalmente,  que Dominique Strauss Kahn, hasta hace unos días atrás, presidente del Fondo Monetario Internacional, tenía ideas similares a la de la propuesta china, y estaba firmemente dispuesto a luchar por ellas. En una entrevista de la BBC de Londres, del 17 de enero de 2011, Strauss  señaló que el plan Marshall y los planes posteriores que lo siguieron, fue un ejemplo fabuloso del reciclaje masivo de excedentes. Entre 1947 y 1970, esta idea del reciclaje se implementó entre Estados Unidos, Europa, Japón y el resto del sureste de Asia.
            El presidente del fondo monetario, ante una pregunta de cómo la economía global podría ser salvada después de la crisis del 2008, respondió textualmente lo siguiente: “nunca en el pasado, una institución como el Fondo Monetario Internacional , fue tan necesaria como hoy día (…) Keynes, 60 años atrás, ya preveía que una institución así era muy necesaria.  Pero esa era una idea demasiado temprana para su época.  Ahora es el momento preciso para avanzar y pienso que ya lo estamos haciendo”.
            Pocos meses después el presidente del Banco Mundial fue obligado a renunciar a su alto cargo. El fenómeno que produjo dicha renuncia aún está poco claro e inspira dudas. No sería nada raro que los neoliberales enquistados en las altas esferas de los centros de decisión planetario, hayan ideado e implementado una astuta trampa para deshacerse de este molesto keynesiano[4].
            Para concluir, es preciso recordar que las enseñanzas y lecciones de la historia son importantes. Ella jamás se repite exactamente, pero hay tendencias generales que si se repiten. Ante fenómenos similares, el ser humano tiene tendencia a adoptar soluciones que previamente han resultado exitosas. En dos ocasiones anteriores, 1914 y 1939, el desbalance sistémico de las finanzas mundiales no se resolvió como Keynes lo proponía. No obstante, el desbalance eventualmente se liquidó con dos catastróficas guerras mundiales. El exceso de oferta se eliminó destruyendo las fábricas e infraestructura del enemigo. Es probable que el actual descontento sea un ancestral  y profundo desasosiego. Es decir, un temor colectivo que está enraizado en los genes  de una masa de jóvenes que ven al futuro tan negro como la boca de un lobo.



[1] Un descontento social similar se produjo nuevamente  en los diez años posteriores a la gran crisis económica iniciada en 1929. Este largo periodo depresivo una vez más produjo niveles de desempleo y  deprivación relativa extremas. Este profundo malestar planetario, sin duda fue un antecedente importantísimo y que contribuyó poderosamente al desarrollo de las desastrosas matanzas que se produjeron durante la segunda guerra mundial.
[2] Para un vistazo general a la teoría keynesiana, sírvase ver: Raúl Prebich,  Introducción a Keynes ; Fondo de Cultura Económica, México 1951.
[3] Para mayores detalles sobre la solución keynesiana a los problemas actuales de la economía global, sírvase ver: Yanis Varoufakis, The Global Minotaur: The true origens of the financial crisis and the future of the world economy; Zed books Athens, 2011
[4] Para mayores detalles de las propuestas del profesor Varoufakis en relación a la crisis griega y al sacrificio de Dominique Strauss Kahn, ver:  http://mrzine.monthlyreview.org/2011/varoufakis170511.html; también ver: http://resistir.info

2 comentarios:

ideas locas de una loca dijo...

PROFE DIGALE AL QUE LE ESCRIBE, REVOSE POR FAVOR LA ORTOGRAFIA

Steven Krivit dijo...

Hola Professor Duque--Saludos. Es usted el doctor Duque quien trabajaba en Ventura, California en los an~os 1970 en el sector salud? Felicidades.

Steven Krivit